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Vigilancia epidemiológica de infecciones respiratorias: detectar brotes antes de que se expandan

Las infecciones respiratorias bacterianas no siempre se presentan como brotes evidentes. A menudo comienzan como casos aislados y síntomas inespecíficos que conducen a diagnósticos tardíos, cuando la infección ya se ha expandido por la población. Por eso, la vigilancia epidemiológica es esencial: convierte los resultados de laboratorio en información capaz de identificar tendencias, agrupamientos de casos y brotes cuando todavía es posible intervenir.

Qué es la vigilancia epidemiológica

La vigilancia epidemiológica es la recopilación, análisis e interpretación continuada de datos sobre enfermedades para orientar decisiones de salud pública. No se limita a contar casos, sino que permite responder preguntas clave como qué patógenos están circulando, si su frecuencia está aumentando o disminuyendo, qué poblaciones se ven más afectadas o si existen casos relacionados entre sí.

El pasado 12 de octubre, la OMS fijó como objetivo que, antes de 2030, todos los países puedan detectar y comprender las amenazas sanitarias emergentes en un plazo de 24 horas, porque una detección rápida permite contener los brotes antes de que se conviertan en epidemias o se propaguen internacionalmente.

Por qué es clave para detectar brotes

Un brote puede pasar desapercibido si cada laboratorio o centro sanitario se centra únicamente en sus casos individuales. La vigilancia epidemiológica permite conectar esos puntos aparentemente aislados y detectar así señales tempranas.

Sus funciones principales incluyen:

  • Detectar aumentos inusuales de infecciones causadas por un mismo patógeno en una zona, institución o población.
  • Identificar agrupamientos temporales o geográficos que sugieran una fuente común o transmisión persona a persona.
  • Caracterizar el agente causal, por ejemplo diferenciando serotipos o cepas, para comprender mejor el brote.
  • Guiar medidas de control, como quimioprofilaxis en los contactos de enfermos, vacunación dirigida, aislamiento o campañas de comunicación.
  • Evaluar el impacto de las intervenciones, incluidos los programas de vacunación y las medidas de prevención.

Los sistemas modernos de vigilancia integran capacidades como la secuenciación genómica, la bioinformática, la inteligencia epidemiológica y el análisis de datos en tiempo real para detectar y comprender rápidamente las amenazas sanitarias emergentes.

Del resultado de laboratorio a la alerta sanitaria

El laboratorio de microbiología es el punto de partida de muchas alertas epidemiológicas. Un resultado molecular positivo no solo orienta el tratamiento del paciente, sino que, cuando se registra, se tipifica y se comunica adecuadamente, se convierte en un dato de vigilancia.

Ese flujo permite distinguir entre:

  • Casos esporádicos: se trata de casos raros o aislados cuyo nexo epidemiológico es desconocido.
  • Endemia: cuando un patógeno se encuentra circulando de forma habitual o tiene presencia constante en una población o área geográfica.
  • Aumento estacional: se trataría de un incremento previsible, como ocurre con muchas infecciones respiratorias en invierno.
  • Clúster: cuando suceden varios casos relacionados en el tiempo, un mismo lugar o una misma población.
  • Brote: un aumento de casos que supera lo esperado y que por tanto ya requiere investigación o intervención.

Cuanto más rápido y preciso sea este proceso, antes pueden activarse medidas de control. En enfermedades transmisibles o prevenibles por vacuna, esa diferencia puede ser decisiva para proteger a contactos, pacientes vulnerables y colectivos de riesgo.

Tres ejemplos que muestran el valor de la vigilancia

Haemophilus influenzae tipo b

H.influenzae tipo b (Hib) ilustra por qué no basta con detectar la bacteria: también es necesario caracterizarla. Aunque la vacunación frente a Hib redujo de forma sostenida la enfermedad invasora, el ECDC reportó 5.234 casos confirmados de enfermedad invasora por H.influenzae en la UE/EEE en 2023, con la tasa de notificación más alta observada en los últimos cinco años, y el serotipo b representó el 5% de los casos serotipados conocidos.

La vigilancia permitió identificar un brote invasivo de H.influenzae tipo b entre personas de mediana edad que consumían drogas y personas sin hogar en Hamburgo, Alemania, de septiembre de 2024 a agosto de 2025. Gracias a ello, impulsó una actualización de las recomendaciones nacionales de vacunación en Alemania, que ahora recomiendan la vacunación contra Hib en situaciones de brote entre poblaciones vulnerables específicas.

Bordetella pertussis y Bordetella holmesii

El aumento de tosferina en Europa demuestra el valor de una vigilancia sostenida. En 2024, 29 países de la UE/EEE notificaron 209.674 casos de tos ferina, con una tasa de notificación de 54,9 casos por 100.000 habitantes: más de ocho veces la tasa de 2023 y 78 veces la de 2022. Los lactantes menores de un año y los adolescentes de 10 a 14 años fueron los grupos más afectados.

En este contexto, diferenciar B.pertussis de B.holmesii es esencial. Ambas pueden causar cuadros clínicos similares, y la secuencia utilizada para el diagnóstico, IS481, está presente en ambos genomas. Si solo se diferencia B.pertussis de B.parapertussis se puede generar un falso positivo en B.pertussis en presencia de B.holmesii.

Un estudio realizado en el norte de la India y publicado en Emerging Infectious Diseases demostró evidencia de una circulación notable de B.holmesii entre 2019 y 2023, lo que subraya el papel potencial de este patógeno en la coinfección y también como agente etiológico primario, como lo demuestra la presencia de esta bacteria en pacientes con casos negativos para IgG de tos ferina no vacunados. El artículo también resalta la utilidad práctica de integrar ensayos moleculares en la vigilancia rutinaria para distinguir con precisión las especies de Bordetella y orientar las respuestas de salud pública.

Mycoplasma pneumoniae y neumonía atípica

Mycoplasma pneumoniae es un ejemplo de cómo un patógeno respiratorio puede experimentar un repunte importante y pasar desapercibido de no ser por la vigilancia de laboratorio. El CDC identificó un aumento de infecciones en 2024, también en niños pequeños. Los datos de NSSP, NVSN y TREND mostraron que el incremento comenzó a finales de primavera o principios de verano de 2024, con picos en las visitas a urgencias de los grupos de 2 a 4 años y de 5 a 17 años en agosto de 2024.

La magnitud del aumento quedó reflejada en un estudio del CDC publicado en MMWR: el número de altas hospitalarias de niños con neumonía adquirida en la comunidad (NAC) asociada a M.pneumoniae en hospitales pediátricos de EEUU aumentó drásticamente, representando aproximadamente la mitad de los niños hospitalizados con neumonía adquirida en la comunidad (NAC). Esta cifra incluía a niños menores de 5 años, un grupo en el que históricamente se han notificado con menos frecuencia infecciones por M.pneumoniae.

En los tres escenarios, el laboratorio no solo confirma el diagnóstico del paciente: genera la evidencia necesaria para reconocer aumentos inusuales, diferenciar patógenos con presentaciones similares y activar una respuesta de salud pública oportuna.

Diagnóstico molecular y vigilancia: una alianza necesaria

Como ya se ha comentado, la vigilancia epidemiológica depende de datos de calidad. Los paneles moleculares multipatógeno son una buena herramienta para ayudar a generarlos, ya que permiten analizar de forma simultánea bacterias respiratorias relevantes y obtener una visión más completa de la etiología de la infección.

Para un laboratorio clínico, esto se traduce en tres beneficios:

  • Respuesta diagnóstica más rápida, útil para orientar el manejo del paciente.
  • Mayor capacidad de detección, al cubrir patógenos que pueden pasar desapercibidos en una prueba dirigida.
  • Mejor generación de datos epidemiológicos, al identificar de forma estandarizada patógenos y subtipos relevantes.

El Respiratory Bacterial Panel Strip es un panel molecular de uso profesional diseñado para la detección y diferenciación de 14 especies de bacterias que provocan sintomatología respiratoria, usando ADN de muestras extraídas del tracto respiratorio (líquido pleural, aspirado/lavado broncoalveolar, esputos, aspirado/lavado nasofaríngeo, frotis nasofaríngeo, frotis ótico, frotis conjuntival) de las siguientes bacterias: S.pneumoniae, B.pertussis, B.parapertussis, B.holmesii, Legionella spp (distinguiendo, además, L.pneumophila, L.micdadei, L.longbeachae, L.bozemanae), M.pneumoniae, C.pneumoniae, H.influenzae (distinguiendo serotipo b de no b) y M.catarrhalis.

Esta capacidad de identificación multipatógeno apoya tanto el diagnóstico etiológico como la vigilancia epidemiológica: ayuda al laboratorio a detectar patógenos respiratorios relevantes y a generar información más completa para la detección de tendencias, clústeres y brotes.

Descubre cómo el Respiratory Bacterial Panel Strip puede reforzar la capacidad diagnóstica y de vigilancia de los laboratorios:

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